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“Consideramos que el aprendizaje, más allá de los contenidos que deben trabajar todos los niños, consiste en que puedan aprender que son capaces. Eso es lo más difícil de trabajar y en lo que más ponemos nuestro esfuerzo”. (Docente del Centro educativo “La Escuelita”)
En el desarrollo del niño, no sólo está involucrada la familia, sino que para lograr el crecimiento, supervivencia y desarrollo infantil se debe comprometer a toda la estructura social, que comprende desde el núcleo primario hasta la acción del Estado.
Por lo tanto, el niño debe ser contemplado como integrante de una familia, de una comunidad, de una sociedad, configurado en una complejísima trama de vínculos y relaciones sociales. Sus condiciones de vida dependen de procesos biológicos, psicológicos y sociales, vistos como una unidad. Su bienestar depende tanto de su nutrición, salud, escolaridad, medio ambiente; como de las oportunidades reales que debe brindarle el sistema del que forman parte.

La actualidad del Sistema Educativo argentino se conceptualiza en no pocos textos académicos locales y globales como de “crisis”. Más allá de estar más o menos de acuerdo con esta idea, la realidad demuestra que la escuela está muy lejos de poder resolver los problemas con los que se encuentran los niños de los sectores más marginados. Cotidianamente vemos que la escuela funciona como caja de resonancia de una gran cantidad de problemáticas que, lejos de ser resueltas, son amplificadas. Las escuelas frecuentemente son los lugares en donde la discriminación y la exclusión encuentran dónde operar, en situaciones que el sistema no está capacitado para resolver. Estos mecanismos operan sobre la subjetividad de los niños, impidiendo la efectiva apropiación de los conocimientos.
A lo largo de la experiencia de AFOC hemos detectado que el núcleo duro de la problemática educativa se relaciona con los conflictos identitarios generados por las condiciones socio-económica de sus familias. La discriminación implícita y explícita que reciben a diario tiene por resultado la imposibilidad de desarrollar una identidad plena que apuntale sus deseos de mejora. Es por esto que cualquier trabajo serio, que tome al desarrollo integral de los educandos en un contexto de marginación como el referido, debe trabajar sobre las representaciones imaginarias que los niños tienen de si mismos y de su entorno, esto es, del lugar en el que viven, de su condición de vida, y, en muchos casos, de su situación de trabajadores prematuros.
En consecuencia, la práctica educativa que realiza la Asociación Civil está condicionada por las características del campo en el cual está inmersa. Esta particularidad es tomada y aprovechada para construir una identidad determinada y fomentar la construcción de sujetos que se valoren y se entiendan capaces de transformarse y transformar.
Por lo antes expuesto las actividades de AFOC en relación a los niños siempre apuntan a trabajar sobre la autoestima y la autovaloración, y tienen en cuenta aspectos sociales, familiares, psicológicos y pedagógicos, acompañando a los niños en su cotidianeidad, articulando las escuelas con las familias. Complementando de esta forma al insustituible Sistema Educativo.

Talleres de arte y recreación
El taller de plástica y recreación se crea como un espacio educativo donde los chicos pueden expresarse y divertirse, así como también aprender. Viendo necesaria la estimulación artística para el desarrollo de la capacidad creativa de los niños, tanto a nivel individual como colectivo, se planifican distintas actividades que permiten tratar diversas temáticas. Mediante la forma de trabajo y los temas abordados, se genera un espacio de expresión, conectado con su cotidianeidad, que busca la problematización de sus condiciones de vida. Para eso, se fomenta el trabajo grupal y el respeto a las producciones propias y de los compañeros.
Mientras se trabajan temas como el barrio y la vivienda, y valores como la solidaridad y la autoestima se pretende crear un saber compartido y construir una identidad propia.

Apoyo escolar
El objetivo de Apoyo escolar es acompañar a los niños en su proceso educativo con una propuesta que tiene en cuenta las especificidades del contexto en que habitan, buscando favorecer el desarrollo cognoscitivo y el desempeño escolar, así como también, las relaciones de convivencia, respeto y ayuda mutua en cada uno de los niños. Las actividades de Apoyo Escolar están coordinadas por maestras de nivel primario que actualmente trabajan en distintas escuelas públicas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. A su vez participan jóvenes voluntarios, entre ellos estudiantes secundarios y pasantes provenientes del programa “Aprender – trabajando” del Gobierno de la Ciudad.